El mundo es redondo

El mundo es redondo
Y cualquier lugar
Que podría parecer el fin
Puede ser el principio.
Baker

¿Dónde están enfocados tus esfuerzos, tu pensamiento, tus emociones y tus acciones?

Los seres humanos no somos en esencia tan diferentes; lo que sí hace la diferencia en nuestra vida es aquello que hacemos y que estamos dispuestos a hacer con hechos.

En mi trabajo como psicoterapeuta, continuamente escucho decir a la gente: “Es muy difícil”,  “Es que yo no puedo”, “Mi vida siempre ha sido así”, “No me imagino haciendo otra cosa”. Y es algo que puedo comprender porque también me he encontrado en situaciones donde mis sensaciones, pensamiento y esfuerzo están puestos en lo que NO PUEDO hacer.

Y desde esa posición quiero escribir hoy; desde este lugar de sentir que no podía ni atreverme a encontrar un “como si…”, un es posible y soy capaz con todas sus consecuencias.

Hablo de consecuencias porque también aquí hay mucho por hacer; a veces pensamos que es muy difícil, específicamente, porque es algo que no hemos hecho o que yo no puedo porque de esa manera me mantengo en lo que sí puedo y hasta ahora me ha parecido fácil –aunque tampoco lo ha sido-

La idea de fácil y difícil está condicionada respecto a con qué lo estás comparando. Es por eso que en el mundo de las adicciones hacer algo diferente, sentir diferente, comportarme diferente parece difícil sólo por ser diferente y porque lleva su tiempo, por implicar un esfuerzo distinto. Créeme; tampoco ha sido fácil mantenerte con la emoción hecha nudo, perdiendo gente, dinero, amor y confianza.

Cambiar nuestra vida no es sólo el don de algunos cuantos; cumplir nuestros sueños y ganárnoslo no es sólo para algunos elegidos. Lo que sí es que sólo unos cuantos están dispuestos a hacer algo diferente, tomar las riendas y tener la opción de mirar el final con agradecimiento y el inicio con entusiasmo y apertura.

No es difícil, en verdad; tampoco es fácil. Simplemente es… es diferente, distinto. Es aquello que requieres hacer para sentirte y vivir, no sólo sobrevivir.

En los procesos de autoconocimiento y sanación requerimos re-conocernos como seres con la capacidad nata de sanar, es reconocernos como seres cambiantes, es vernos con sorpresa y compasión, es hacer aquello que incomoda y, sin embargo, vivifica. Es no perder cada momento y estar presentes realmente; es saber que tú, yo y todos estamos en el mismo camino de diferente forma, es saber que somos oportunidades constantes cuando nos atrevemos (no sólo las tenemos), es reconocer que cuando nos decidimos a pedir ayuda y nos abrimos a recibirla, la vida nos indica que es hora de sanar… Y, cuando buscamos esta sanación y consuelo, indudablemente estamos destinados a encontrarla y encontrarnos.

Todo proceso toma tiempo, toma espacio y aceptación. Hay lecciones en la vida de cada uno de nosotros que nos invitan a hacer cosas diferentes, que nos dicen que es momento de movernos y aprender, de reinventarnos, de no sólo pedirle a la vida  sino también ofrecerle.

Si te encuentras en un proceso así, ten la certeza de que puedes, que requieres esforzarte de otra manera, que puedes encontrar compañía  y apoyo, que sólo es diferente y que toma tiempo y que habemos muchos que estamos dispuestos a acompañarte y mostrarte nuestro mapa y que éste tiene otras rutas para llegar a donde quieres y sí puedes sin necesidad de que tu vida esté en juego.

Alenka Ruiz Tovar
Terapeuta Casa Rosa

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