Anorexia

“Somos lo que comemos”, el tema es que también somos lo que pensamos, lo que decimos y sobre todo lo que nos decimos a nosotros mismos.

“Somos lo que comemos”, el tema es que también somos lo que pensamos, lo que decimos y sobre todo lo que nos decimos a nosotros mismos.

Los desórdenes alimenticios se han incrementado considerablemente en las últimas décadas, afectando mayormente a la población joven y especialmente a las mujeres.

Se han juntado una combinación de factores: socioculturales, psicológicos, familiares, interpersonales, biológicos e incluso psiquiátricos que contribuyen a que estos trastornos se hagan presentes.

Se sabe que cualesquiera que sean las causas o los factores que intervengan, todo comienza con una dieta, consecuencia de la preocupación desmedida por el peso corporal.

Dos de los desórdenes más comunes y complejos son la Anorexia Nerviosa (privarse de alimentación voluntariamente) y la Bulimia Nerviosa (patrón de inducir una purga posteriormente a comer que puede ser vómito o uso de laxantes). Existen también los atracones de comida. En este blog trataremos el caso de la Anorexia.

Hablando un poco sobre estadísticas:

En México durante los últimos 20 años se ha incrementado en un 300% la incidencia en este tipo de trastornos. De los cuales el 90% son mujeres.

En nuestro país se detectan al año aproximadamente 20 casos nuevos que van en rangos de edad de 14 a los 19 años, comenzando cada vez a más temprana edad. Se estima que dos de cada 100 adolescentes presentaran este problema.

Se tiene estimado que cerca del 10 al 15% de las adolescentes y mujeres jóvenes padecen de estos trastornos en diferentes grados.

En la población universitaria entre el 19 y el 30% de las mujeres presentan algún TA. El 62% de deportistas como gimnastas olímpicas, bailarinas de ballet, tienen algún desorden alimenticio.

Alrededor del 75% de las adolescentes intentan activamente de controlar su peso o perder kilos.

¿Qué le pasa a una persona que padece anorexia?

Para comenzar, siempre tiene hambre, si! Tiene hambre, pero se aguanta y eso la tortura, una cabeza que no para de pensar y pensar en comida, en no comer, en cómo se percibe (no en como se ve realmente, sino en cómo cree que se ve), es una malestar emocional y mental permanente.

Estas personas padecen además, de un trastorno dismórfico corporal, por la preocupación obsesiva por percibirse en un cuerpo que no corresponde a su realidad, ellos se ven con sobrepeso aun cuando estén en un grado fuerte de desnutrición.

Lo que ocurre con el cuerpo cuando la persona no come, y esto nos ha pasado a todos, que tenemos hambre y nos ocupamos haciendo cosas y de pronto recordamos que no comimos y se nos quitó el hambre y no! El organismo se ha comido a sí mismo, en un acto “canibalista” para poder seguir viviendo, el cuerpo toma lo que necesita para tener energía, y ojala lo que comiera fuera grasa corporal, pero no es así, lo primero que el cuerpo utiliza como alimento son los músculos, y si consideramos que incluso el corazón es un músculo, pues en casos de anorexia severa, el corazón se ve reducido en su capacidad causando arritmias, disminución de palpitaciones y baja presión arterial; Además, recuperar tono muscular es mucho más complicado que acumular grasa.

Otra consecuencia de la anorexia es que al quemar también las reservas de grasa, el paciente siempre tiene frio y de una forma compensatoria comienza a crecer en todo el cuerpo vello (llamado lanugo) para proteger del frio.

En el caso de las mujeres se pierde la menstruación, ya que el cuerpo no está dispuesto a tener más pérdidas.

La cantidad de efectos que este trastorno tiene en el cuerpo humano es muy larga, y a pesar de tener tantas manifestaciones físicas, la causa de todo esto es un tema emocional, hasta químico, el tratamiento debe ser multidisciplinario, con nutriólogo, terapeutas especialistas y psiquiatra.

Nada se soluciona con alimentar forzosamente a estos pacientes y subirlos de peso, si no se encuentra la raíz del problema, no hay forma de ganarle a este trastorno, por esto es que se recomienda una valoración de profesionales.

La pérdida de peso por este trastorno NO es la raíz del problema es la consecuencia de todo lo que le pasa a esta persona y hay que trabajar en entender y encontrar el porque está pasando esto.

Por: Lorena Rosas Ruiz

Nutrióloga

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