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Es importante destacar que si bien es recomendación internacional el tratamiento multidisciplinario (médico-psiquiátrico, psicológico y nutricional, así como terapia familiar), en las condiciones actuales generadas por el COVID-19, se convierte entonces en una característica indispensable para la contención del paciente. - Dra. Rosalía Rodríguez

EL TRATAMIENTO DE TRASTORNOS ALIMENTARIOS Y EL COVID-19

Por: Dra. Rosalía Rodríguez De Elías

Los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades mentales graves caracterizadas por un patrón persistente de conductas no saludables en la ingesta alimentaria o en la restricción de la misma, de tal forma que se producen problemas de salud, emocionales y/o estrés social. Son desórdenes tratables y, dependiendo de su detección temprana y tratamiento oportuno puede haber mejor pronóstico de recuperación. Los trastornos pueden ser categorizados en anorexia nervosa, bulimia nervosa, trastorno por atracón o trastornos alimentarios no especificados. Estos últimos incluyen una diversidad de trastornos alimentarios como, p.ej. purgarse sin presentar atracones, en donde se observan muchos síntomas de anorexia o bulimia nervosa pero no se cumplen todos los criterios (Academy for Eating Disorders, 2019).

Existe una gran preocupación entre los profesionales de la salud mental acerca del impacto de la recién emergida enfermedad producida por el COVID-19 en la población. Específicamente, referente a los pacientes con trastornos de la conducta alimentaria, hay varios factores que pudieran colocarlos como población vulnerable: en el caso de pacientes con anorexia nervosa, la fragilidad de su salud física, en pacientes con bulimia nervosa las alteraciones electrolíticas, en pacientes con trastorno por atracón el riesgo cardiovascular, y, en general, el estrés producido por el confinamiento y la incertidumbre, así como afectaciones en su tratamiento (Dalle Grave, 2020 citado en Fernández-Arana et al., 2020). Cabe recordar que el afecto negativo (ansiedad y depresión) tienen un efecto causal y mantenedor en los trastornos de alimentación (Stice, 2001: Stice & 2019), mismo que puede verse incrementado debido a los efectos del aislamiento y la soledad causados por la cuarentena.

Por lo tanto, parece indispensable mantener una rutina y una estructura para que el paciente pueda tener una base que le permita afrontar el estrés actual, así como prevenir situaciones que generen vulnerabilidad a conductas alimentarias de riesgo, tales como el caso del aburrimiento como detonante para la presencia de atracones (Fairburn, 2017).

Por otra parte, pueden presentarse reacciones emocionales disfuncionales en los miembros de la familia debido al estrés del confinamiento, lo cual puede favorecer la aparición de interacciones de tipo agresivo, la fragmentación o la separación (Fernández-Arana et al., 2020). La familia puede sentirse rebasada al observar el que las conductas propias de la enfermedad se acentúen o mantengan.

Algunos pacientes han optado por mantener su tratamiento mediante videollamada, aunque puede darse el caso de que algunos de éstos no perciban el mismo beneficio de la consulta persona-persona (Fernández-Arana et al., 2020). Es importante destacar que si bien es recomendación internacional el tratamiento multidisciplinario (médico-psiquiátrico, psicológico y nutricional, así como terapia familiar), en las condiciones actuales generadas por el COVID-19, se convierte entonces en una característica indispensable para la contención del paciente.

En estos casos, será imperante estar pendiente no solamente de las conductas alimentarias del paciente, sino también del estado de ánimo predominante, los tipos de interacción que está teniendo con la familia, los tipos de actividad que está realizando, etc. De tal manera que si se comienza a observar factores de alarma se pueda considerar un abordaje más intensivo, como podría ser el internamiento. Los signos de mayor importancia para dicho abordaje podrían ser: escasa o nula ingesta de alimentos, aislamiento marcado, vómitos recurrentes, depresión, agresividad extrema, autolesiones y/o ideación suicida.

En nuestra experiencia, los pacientes pueden llevar un tratamiento completo que les permita tener la contención adecuada, y al mismo tiempo, prepararlos para un eficaz y funcional regreso a casa en las condiciones actuales del COVID-19, procurando a su vez el adecuado acompañamiento a nivel familiar.

REFERENCIAS

  • Academy for Eating Disorders. (2019). Fast facts on Eating Disorders. Recuperado de: https://www.aedweb.org/resources/about-eating-disorders/fast-facts
  • Fairburn, C. (2017). La superación de los atracones de comida. Barcelona: Paidós.
  • Fernández-Arana, F., Casas, M., Claes, L. Clark, D., Favaro, A., Granero, R., Gudiol, C., Jiménez-Murcia, S., Karwautz, A., Le Grange, D., Menehón, J., Tchanturia, K. & Treasure, J. (2020). Covid-19 and implications for Eating Disorders. European Eating Disorders Review, 23, 239-245.
  • Stice, E. (2001). A prospective test of the dual-pathway model of bulimic pathology: mediating effects of dieting and negative effect. Journal of Abnormal Psychology, 110, 124-135.
  • Stice, E. & Van Ryzin, M.J. (2019). A prospective test of the temporal sequencing of risk factor emergence in the dual pathway model of eating disorders. Journal of Abnormal Psychology, 128(2), 119-128.

 

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