fbpx
Por los números y estadísticas sabemos que hay muchas mujeres que en este momento padecen una dependencia, sin embargo, no acceden a la ayuda. Las razones pueden ser variadas, en mi experiencia, tiene que ver con el estigma social, los prejuicios, la falta de apoyo, la culpa y la vergüenza tóxica. - Alejandro García

¡Las damas primero!

Por Alejandro García Araneda

En todo el tiempo que me he dedicado al tratamiento de las adicciones, nada me causa más respeto y admiración que las valientes mujeres que se enfrentan a un problema de salud tan devastador y cruel. Muchas veces este problema viene acompañado de lo que conocemos como patología dual, es decir, por un lado, el desarrollo de una dependencia del uso de sustancias y algún otro trastorno o enfermedad psiquiátrica asociada, no es poco frecuente encontrar trastorno limite de la personalidad, depresión, ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, en fin, escenarios complejos. En este artículo, me enfocaré en la adicción como una enfermedad primaria, dejando de lado la comorbilidad psiquiátrica.

El National Institute for Drug Abuse (NIDA instituto nacional para el abuso de drogas) describe, que las mujeres necesitan programas especiales debido a dos vulnerabilidades básicas. Por un lado, las diferencias biológicas propias del sexo y por otro lado el género, es decir, las diferencias basadas en la definición cultural del papel del hombre y la mujer en la sociedad.

Los científicos que estudian el consumo de drogas han descubierto que las mujeres que consumen drogas tienen problemas relacionados con las hormonas, el ciclo menstrual, la fertilidad, el embarazo, la lactancia y la menopausia. Además, las mujeres mismas describen motivos diferentes para consumir drogas, entre ellos controlar su peso, combatir el cansancio, manejar el dolor e intentar tratar por su cuenta problemas de salud mental.

La ciencia ha descubierto que:

19.5 millones de mujeres de 18 años o más (o el 15.4 %) han consumido drogas ilícitas* en forma indebida el año anterior. (Este dato lo da NIDA y está basado en estudios realizados en Estados Unidos y pulicados en el mes de abril del 2020)

*El término «ilícitas» se refiere al consumo de drogas ilegales, incluida la marihuana según las leyes federales, y al abuso de medicamentos recetados.

  • A menudo, el consumo de drogas de las mujeres difiere del consumo de los hombres; por ejemplo, las mujeres consumen menores cantidades de ciertas drogas durante menos tiempo antes de volverse adictas.
  • Las mujeres pueden responder a las drogas en forma diferente; por ejemplo, pueden sentir más deseos intensos de consumir la droga y ser más propensas a sufrir una recaída después del tratamiento.
  • Las hormonas sexuales pueden hacer que las mujeres sean más sensibles que los hombres a los efectos de ciertas drogas.
  • Las mujeres que consumen drogas también pueden experimentar más efectos físicos en el corazón y los vasos sanguíneos.
  • Los cambios que ocurren en el cerebro de las mujeres que consumen drogas pueden ser diferentes a los cambios que ocurren en el cerebro de los hombres.
  • Las mujeres pueden tener mayor probabilidad de ir a la sala de emergencias o morir por una sobredosis u otros efectos de ciertas drogas.
  • Las mujeres que son víctimas de violencia doméstica tienen un mayor riesgo de consumir drogas.
  • El divorcio, la pérdida de la custodia de un hijo o la muerte de la pareja o de un hijo pueden desencadenar el consumo de drogas u otros trastornos de salud mental.
  • Las mujeres que consumen ciertas drogas pueden ser más propensas a sufrir ataques de pánico, ansiedad o depresión.

Antes no se solía integrar a las mujeres a los estudios en Estados Unidos, básicamente porque se pensaba que eran biológicamente más complejas y que no tendrían el tiempo por estar cuidando a los hijos. Sin embargo, los institutos de salud de ese país presionaron para que fueran incluidas, lo que ha permitido conocer las diferencias en los patrones de consumo. Los resultados son por demás interesantes y se los comparto a continuación:

  • Las mujeres enfrentan problemas especiales en lo que hace al consumo de drogas. Estas diferencias están influenciadas por el sexo (diferencias biológicas) y el género (diferencias basadas en los papeles definidos por la cultura).
  • Las investigaciones han hallado muchas diferencias en la forma en que las mujeres y los hombres consumen y reaccionan a las drogas. Por ejemplo, las mujeres consumen menor cantidad de drogas que los hombres, pero pueden sentir los efectos con más intensidad.
  • El consumo de drogas durante el embarazo puede dañar la salud de la mujer embarazada y del feto.
  • El consumo o uso indebido de ciertas drogas durante el embarazo puede hacer que el recién nacido presente síntomas de abstinencia, un trastorno conocido como síndrome de abstinencia neonatal (SAN).
  • El consumo de drogas en las mujeres tiende a convertirse en adicción más rápido que en los hombres.
  • A las mujeres les puede resultar difícil pedir ayuda por un problema de consumo de drogas durante o después del embarazo debido al temor de sufrir consecuencias legales o sociales. Es posible que tampoco tengan opciones para el cuidado del niño mientras están en tratamiento.

También y de forma importante hay que señalar que en Estados Unidos 1 de cada 3 mujeres con problemas de adicción es violentada por la pareja o por algún familiar cercano

En la siguiente liga pueden encontrar las diferencias en los patrones de consumo entre hombres y mujeres por sustancia:

https://www.drugabuse.gov/publications/research-reports/substance-use-in-women/sex-gender-differences-in-substance-use

En la encuesta nacional de adicciones del año 2017, en el caso del consumo excesivo de alcohol, las mujeres pasaron de un 4.1% en el año 2011 a 10.3% en el 2016. Es un crecimiento exponencial y seguramente, por lo que observamos en el día a día, en este 2020, la pandemia a aumentado enormemente el consumo y sus consecuencias.

En el caso de las drogas ilegales o medicamentos que pueden causar adicción, si se administran de forma indebida, la mariguana es la sustancia de mayor uso el 10.6% de los hombres la consumen, mientras que en el caso de las mujeres la consume el 8.4%, en el caso de los tranquilizantes, los hombres que usan representan el 3.2% , mientras que las mujeres representan un 4.2%.

Durante el año de 2016, el 89.6% de las personas que fueron admitidas para recibir tratamiento eran hombres.

Por los números y estadísticas sabemos que hay muchas mujeres que en este momento padecen una dependencia, sin embargo, no acceden a la ayuda. Las razones pueden ser variadas, en mi experiencia, tiene que ver con el estigma social, los prejuicios, la falta de apoyo, la culpa y la vergüenza tóxica. Pero también por la falta de programas que como en Casa Rosa abordan de forma multidisciplinaria y con enfoque de genero una enfermedad que se ha vuelto común. Que viene acompañada, como indicamos al principio, de otros trastornos que deben ser atendidos por profesionales de la salud.

Por eso admiro tanto y respeto a las mujeres que valientemente dan un paso al frente y deciden pedir ayuda, a veces el dolor que te produce la enfermedad es lo que te empuja a dar ese paso, pero se necesita valor para dar los siguientes y recuperar la dignidad, recuperar la maternidad, para recuperar la vida. Las mujeres que se mantienen en recuperación se vuelven ejemplo para todos los que tenemos el privilegio de conocerlas, suelen encender la luz de quienes les rodean y suelen compartir una sabiduría extraordinaria. Por eso, me quito el sombrero y  ¡Las damas primero! 

¿Alguien que conoces necesita ayuda?

¿Tienes un familiar o un amigo que se resiste a recibir tratamiento?


¿Conoces a alguien que tiene miedo a dar el primer paso?

¿Necesitas ayuda?


55 3106 4437 

55 5135 6659

hola@casarosa.mx

Contacto

Abrir chat
Chatea con nosotros