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Ante la posibilidad de fallar, de errar o de no hacer algo bien, surgen emociones que a veces resultan abrumantes: culpa, vergüenza, exigencia, frustración, coraje, desconfianza, inseguridad, intolerancia, insatisfacción, malestar, etc, y que, normalmente, no nos gustan sentir. Ante esto, es importante recordar que las emociones que sentimos; hablan de nosotros y de cómo interpretamos al mundo. - Mtra. Alenka Ruiz

ANTE UN ERROR, UN APRENDIZAJE.

Por Mtra. Alenka Ruiz

 

Error  (latín “errare”) implica que se tiene una idea, opinión o una acción no correcta, no acertada o no verdadera; sin embargo, los errores son algunas de las circunstancias más castigadas a nivel externo e interno aunque no son “malos” por si mismos.

El error es parte del proceso de aprender, del proceso de crecer y del proceso de vivir. La idea de que no se puede estar equivocado, de que se deben tener siempre respuestas acertadas y/o verdaderas, es más una ilusión que una realidad. Pero, si nos damos cuenta en el fondo, no es “culpa” del error por si mismo, sino de toda la expectativa ante el acierto y todo el rechazo ante la equivocación, si logramos ver esto; podríamos dar el valor y uso adecuado a nuestros errores.

Nos hemos acostumbrado a negar nuestros errores, a esconder nuestras equivocaciones y solo sentir que podemos hablar abiertamente de lo que hacemos correcto o acertado. Hablar de los errores; habla en realidad del proceso mismo para llegar a la respuesta correcta -no podemos arreglar lo que negamos o lo que no queremos ver-. Por lo tanto, en medida de que aceptemos, reconozcamos y sostengamos nuestros errores, tenemos más posibilidad de que una experiencia, se convierta en una lección. Esto es una de las principales finalidades de la psicoterapia, darnos cuenta que no es mejor quien no se equivoca (que ni es posible) sino el que hace de sus errores una posibilidad, una lección y una habilidad.

Ante la posibilidad de fallar, de errar o de no hacer algo bien, surgen emociones que a veces resultan abrumantes: culpa, vergüenza, exigencia, frustración, coraje, desconfianza, inseguridad, intolerancia, insatisfacción, malestar, etc, y que, normalmente, no nos gustan sentir. Ante esto, es importante recordar que las emociones que sentimos; hablan de nosotros y de cómo interpretamos al mundo, no de lo que es “la realidad” sino de -la realidad propia- hablan más de ti que de la circunstancia. Y que, ante ello, si resulta sufrible, angustiante, tremendamente doloroso; entonces hay un lugar donde pulir, aprender y sacar partido de esas experiencias.

El ciclo puede convertirse en algo infinito, hay gente apegada solo a la experiencia y no al aprendizaje. Todo error es una experiencia sin embargo para convertirlo en aprendizaje requerimos decidir aprender la lección y abrirnos a nuevas posibilidades, para no estar repitiendo la experiencia una y otra vez.

Los seres humanos somos vulnerables, somos susceptibles ante muchas circunstancias y reconocernos ante ello con todas nuestras capacidades pero también con todos nuestros desaciertos es la mayor posibilidad que tenemos para no convertirnos en victimas de nuestra propia vida.

-Si cerráis la puerta a los errores, también la verdad se quedará fuera- Rabindranath Tagore

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