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Los atracones pueden deberse a varios factores: dietas restringidas, pensamiento dicotómico, sobrevaloración del peso y la figura, dificultades en la regulación emocional, antecedentes de obesidad infantil, etc. En cuanto a los rasgos de personalidad, se observan vulnerabilidades en personas poco asertivas y con baja autoestima (Fairburn, 2008).

TRASTORNO POR ATRACÓN: CAUSAS Y FACTORES MANTENEDORES

Por: Dra. Rosalía Rodríguez De Elías

Los atracones son definidos como la ingesta excesiva de alimento caracterizada por llevarse a cabo en un periodo relativamente corto de tiempo, con sensación de pérdida de control, seguida de incomidad física y malestar emocional (Fairburn, 2008). Éstos, se observan en algunos tipos de trastornos alimentarios, por ejemplo, en la bulimia nervosa o en el trastorno por atracón. En este último caso, las personas que lo sufren no presentan conductas compensatorias como vómitos autoinducidos, ejercicio excesivo, uso de laxantes, etc.

¿Cuál sería la diferencia entre los atracones de una persona con bulimia nervosa vs. trastorno por atracón? Aparentemente, sería que la alimentación es menos caótica, menos restrictiva (Stein, Kenardy, Wiseman, Zoler, Arnow, & Wilfley, 2007). Sin embargo, independientemente de cualquiera que sea el padecimiento del que estemos hablando, puede haber riesgos ante una ingesta de alimentos excesiva, por ejemplo, de desgarre. En caso de presentarse un dolor abdominal muy intenso se recomienda pedir ayuda médica (Fairburn, 2008).

Múltiples investigaciones señalan que los atracones pueden ser producidos tanto por restricciones alimentarias, así como tener influencia de alteraciones en el estado de ánimo (por ejemplo, depresión y ansiedad; Stice, 2001; Fairburn, 2008; Stein, et al., 2007).

De acuerdo con varias posturas, el atracón pudiera tener algunas “funciones”. Una de ellas podría ser que el atracón sirva como sustituto de una condición afectiva menos aversiva, por ejemplo, sentir culpa de haberse atracado, en lugar de experimentar una depresión severa.  Otra de ellas pudiera ser generar una visión de túnel hacia la comida para lograr que el individuo deje de prestar atención a sus emociones negativas. Una tercera sería la de enmascarar las emociones negativas al culparse al atracón del origen de los conflictos emocionales. Aunque aún es necesario realizar investigación al respecto, es consistente la aparición de emociones negativas asociadas a los atracones (Stein, et al., 2007).

Los atracones pueden deberse a varios factores: dietas restringidas, pensamiento dicotómico, sobrevaloración del peso y la figura, dificultades en la regulación emocional, antecedentes de obesidad infantil, etc. En cuanto a los rasgos de personalidad, se observan vulnerabilidades en personas poco asertivas y con baja autoestima (Fairburn, 2008).

En algunos estudios, se ha encontrado que los pacientes con trastorno por atracón presentan puntuaciones más altas de depresión, ansiedad y estrés percibido. La ingesta emocional de comida puede ser un predictor del trastorno por atracón (Pinaquy, Chabrol, Simon, Louvet & Barbe, 2003). Además, estos elementos de afecto negativos pueden funcionar como factores mantenedores de la enfermedad (Fairburn, 2008; Stice, 2001).

La imagen corporal suele también estar afectada en estos padecimientos. Si bien es cierto que la distorsión de la imagen corporal suele ser menos frecuente e intensa que en la anorexia nervosa, el nivel de insatisfacción genera un elevado malestar (García-Camba, 2001).

El trastorno por atracón suele estar relacionado con la obesidad. Es común entre los pacientes con obesidad que asisten a tratamiento, encontrar hasta en un 30% de los casos un trastorno por atracón. Observando esta asociación, es necesario considerar el contexto, las conductas relacionadas, el trasfondo emocional, así como la relación con el cuerpo y la comida (Reidl y Guillén, 2014).

Los pacientes con trastorno por atracón pueden llegar a presentar además otros padecimientos psiquiátricos: trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad y abuso de sustancias. Es común observar que haya una relación inversa entre la presencia de atracones y el abuso de sustancias. Parece ser que cuando uno domina, el otro se vuelve menos saliente, donde una posible explicación pudiera relacionarse con modelos neurobiológicos asociados a la recompensa (Grilo, White, & Masheb, 2009). También es posible observar relación entre la presencia de trastorno por atracón y trastornos de personalidad y pánico (García-Camba, 2001).

El tratamiento del trastorno por atracón tendría por objetivos reducir el riesgo de enfermedades asociadas al sobrepeso y la obesidad (diabetes, hipertensión, síndrome metabólico, etc.) y el control de los atracones, mediante la normalización de la ingesta alimentaria, entre otros componentes del mismo (García-Camba, 2001). Desde el punto de vista psicológico, es importante mencionar que los abordarjes con mayor beneficio para este tipo de enfermedades son la terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal, cuando se compararan con tratamientos nutricionales enfocados en la reducción de peso (Wilson, Wilfley, Agras & Bryson, 2010).

REFERENCIAS

  • Fairburn, C. (2008). Cognitive behavior therapy and eating disorders. NY: The Guilford Press.
  • García-Camba, E. (2001). Trastorno por atracón. En E. García-Camba (Ed.). Avances en trastornos de la conducta alimentaria: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, obesidad. Barcelona: Masson.
  • Grilo, C., White, M., & Masheb, R. (2009). DSM-IV psychiatric disorder comorbidity and its correlates in binge eating disorder. International Journal of Eating Disorders, 42(3), 228-234.
  • Reid, L.M. & Guillén, R. (2014). Importancia del estudio y tratamiento de la obesidad. En R. Guillén (Ed.). Psicología de la obesidad: Esferas de vida, multidisciplina y complejidad. México: Manual Moderno.
  • Pinaquy, S., Chabrol, H., Simon, C., Louvet, J-P. & Barbe, P. (2003). Emotional eating, alexithymia and binge-eating disorder in obese women. Obesity Research, 11(2), 195-201.
  • Stein, R., Kenardy, J., Wiseman, C., Zoler, J., Arnow, B., & Wilfley, D. (2007). What´s driving the binge in Binge eating disorder? A prospective examination of precursors and consequences. International Journal of Eating Disorders, 40, 195-203.
  • Stice, E. (2001). A prospective test of the dual pathway model of bulimic pathology: Mediating effects of dieting and negative affect. Journal of abnormal Psychology, 110, 124-135.
  • Wilson, T., Wilfley, D., Agras, S., & Bryson, S. (2010). Psychological treatments of binge eating disorder. Archives of General Psychiatry, 67(1), 94-101.

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