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Entre los rasgos de personalidad más importantes para la conducta suicida está la presencia de agresividad, impulsividad, ira, irritabilidad, hostilidad y ansiedad. La detección de estos rasgos pueden ser marcadores útiles de riesgo de suicidio. GABY CONSTANTINO

HABLEMOS DE SUICIDIO

Por: Gaby Constantino

Dentro de los principales factores de riesgo de suicidio se han descrito: los trastornos mentales (principalmente la depresión y los causados ​​por el abuso de sustancias), el dolor, el sentimiento de pérdida y la discapacidad, además de los entornos culturales y sociales estresantes, en especial los que tienen violencia o discriminación [1]. Por lo tanto, se ha sugerido que la culminación del suicidio depende tanto del entorno social como de su interacción con rasgos individuales de personalidad [2].

La identificación de los factores que aumentan o disminuyen el nivel de riesgo suicida es de gran importancia por la estrecha relación que guardan con dicha conducta. El nivel de riesgo aumenta proporcionalmente al número de factores presentes, si bien algunos tienen un peso específico mayor que otros [3]. La estimación del riesgo suicida se realiza mediante el juicio clínico del profesional, valorando los factores que concurren de modo particular en cada persona, en un momento determinado de su vida y ante eventos estresantes específicos [4].

Los factores de riesgo pueden clasificarse en modificables e inmodificables. Los primeros se relacionan con factores sociales, psicológicos y psicopatológicos y pueden modificarse clínicamente. Los factores inmodificables se asocian al propio sujeto o al grupo social al que pertenece y se caracterizan por su mantenimiento en el tiempo y porque su cambio es ajeno al clínico [5]. Otra clasificación de los factores de riesgo de la conducta suicida se puede realizar encuadrándolos en distintos campos, como el biológico, el psicológico, el social, el familiar o el ambiental [6].

Dentro de los factores de riesgo individuales para suicidio, tiene un particular peso los trastornos mentales [7,8,9]. El Trastorno Depresivo Mayor, es el trastorno mental más comúnmente asociado con la conducta suicida, suponiendo un riesgo de suicidio 20 veces mayor respecto a la población general [10]. Aparece en todos los rangos de edad [11,12] aunque existe un mayor riesgo cuando su comienzo es entre los 30 y los 40 años. La OMS asume que entre el 65-90% de los suicidios e intentos de suicidio se relacionan con algún grado de depresión [13]. Esta asociación de los trastornos depresivos con el riesgo de suicidio se ha mostrado estadísticamente significativa, sobre todo en poblaciones de edad avanzada y más en mujeres que en hombres [14].

Por otro lado, el suicidio también está relacionado al Trastorno Bipolar en un 25-50% de los pacientes que realizan un intento suicida. El riesgo es mayor al inicio del trastorno y cuando existen comorbilidades asociadas [10,12] siendo 15 veces mayor en estos casos que en la población general.

De la misma manera, existe asociación del suicidio con los Trastornos Psicóticos, principalmente en aquellos pacientes diagnosticados con Esquizofrenia presentan mayor riesgo de suicidio [3,10] fundamentalmente los hombres jóvenes durante la primera etapa de la enfermedad, los pacientes con recaídas crónicas y en los primeros meses después de un alta hospitalaria2,36,40. El riesgo de suicidio en estos pacientes es 30-40 veces mayor que para la población general y se estima que entre el 25-50% de todas las personas con esquizofrenia harán un intento de suicidio a lo largo de su vida [10]. Sin embargo, debido a que este trastorno es relativamente poco frecuente en la población general –menos del 1%- no contribuye de forma importante en la tasa de suicidio global.

Los pacientes con alucinaciones auditivas no tienen un mayor riesgo de suicidio que otros pacientes psicóticos. Sin embargo, dado que algunos parecen actuar en respuesta a dichas alucinaciones, es importante identificarlas y evaluarlas en el contexto de otras características clínicas [3].

Respecto a los Trastornos de Ansiedad, éstos pueden asociarse con tasas elevadas de ideación suicida, tentativas y suicidio consumado [13]. Sin embargo, no está demostrado si los trastornos de ansiedad representan factores de riesgo independientes o si se asocian a otras comorbilidades, como la depresión, el abuso de sustancias y los trastornos de personalidad [10].

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria, también están relacionados con intentos suicidas. En un estudio se observó que una de cada cuatro mujeres con trastornos de la conducta alimentaria (especialmente cuando se acompañaban de comorbilidades, como depresión o ansiedad) tenían antecedentes de ideación o conducta suicidas, lo que supone una tasa cuatro veces superior a la de la población femenina general [13]. Dentro de estos trastornos, la anorexia nerviosa es la que presenta un mayor riesgo de suicidio sobre todo en mujeres durante la adolescencia tardía [15].

Por otro lado, el Abuso de Alcohol y de otras Sustancias; ejerce un papel muy significativo ya que uno de cada cuatro suicidas presenta abuso de alcohol o de otras sustancias. No es sólo un factor de riesgo sino también un factor precipitante, existiendo una asociación estadísticamente significativa con la conducta suicida [14]. Las estimaciones sugieren que el riesgo de suicidio es seis veces mayor en las personas con abuso de alcohol que en la población general y este abuso suele asociarse con otros procesos comórbidos [7,8,9,11,13,14] y en general, después de años de enfermedad [13].

En cuanto hace a la comorbilidad con los Trastornos de Personalidad, Los que se asocian con más frecuencia son el trastorno de personalidad antisocial y el trastorno límite de personalidad [10] fundamentalmente si hay presencia de trastornos comórbidos [3,8,10,16]. El riesgo de suicidio para las personas con trastornos de personalidad límite es un 4-8% superior al de la población general. Diversas variables psicológicas pueden estar asociadas a la conducta suicida como son: la impulsividad, el pensamiento dicotómico, la rigidez cognitiva, la desesperanza, la dificultad de resolución de problemas, la sobregeneralización en el recuerdo autobiográfico [17] y el perfeccionismo [18]. Estos factores varían en función de la edad, aunque hay dos de especial importancia, la desesperanza y la rigidez cognitiva [10]. La desesperanza se considera el factor psicológico más influyente en relación con el riesgo de conducta suicida [8,9,10] ya que el 91% de los pacientes con conducta suicida expresan desesperanza en la escala de Beck [13].

Existen estudios que muestran que las preocupaciones de perfeccionismo, socialmente visto como autocrítica, la preocupación por los errores y las dudas acerca de las acciones, se correlacionan con la tendencia al suicidio [18]. Los pacientes con trastornos mentales y conducta suicida presentan temperamentos y personalidades específicas, distintas de los que no la presentan. Entre los rasgos de personalidad más importantes para la conducta suicida está la presencia de agresividad, impulsividad, ira, irritabilidad, hostilidad y ansiedad. La detección de estos rasgos pueden ser marcadores útiles de riesgo de suicidio [19].

REFERENCIAS

  1. Preventive suicide A global imperative. Geneva, Switzerland: World Health Organization; 2014
  2. Hernández-Bringas HH, Flores-Arenales R. El suicidio en México. Papeles de población 2011;17:69–101
  3. American Psychiatric Association. Practice guideline for the Assessment and Treatment of Patients with Suicidal Behaviors: American Pychiatric Association; 2003 [citado 02 mar 2010]
  4. Pérez Barrero SA, Mosquera D. El suicidio: prevención y manejo. Memorias de un curso necesario. Madrid: Ediciones Pléyades; 2006.
  5. Bobes García J, Giner Ubago J, Daiz J. Suicidio y Psiquiatría. Recomendaciones preventivas y de manejo del comportamiento suicida. Madrid: Triacastela; 2011.
  6. SAMHSA’S National Mental Health Information Center. National Strategy for Suicide Prevention: Goals and Objectives for Action. Rockville (MD): SAMHSA Health Information Network; 2010 [citado 02 mar 2010]. Disponible en: http://mentalhealth.samhsa.gov/ publications/allpubs/SMA01-3517/appendixe.asp
  7. Hawton K, van Heeringen K. Suicide. Lancet. 2009;373(9672):1372-81
  8. Nock MK, Borges G, Bromet EJ, Cha CB, Kessler RC, Lee S. Suicide and Suicidal Behavior. Epidemiol Rev. 2008;30(1):133-54
  9. Sullivan GR, Bongar B. Assessing suicide risk in the adult patient. En: Kleespies PM, ed. Behavioral Emergencies An evidence-based resource for evaluating and managing risk of suicide, violence, and victimization. Washington (DC): American Psychological Association; 2009
  10. Beautrais AL, Collings SCD, Ehrhardt P. Suicide Prevention: A review of evidence of risk and protective factors, and points of effective intervention. Wellington: Ministry of Health; 2005
  11. Kann L, Kinchen SA, Williams BL, Ross JG, Lowry R, Grunbaum JA, et al. Youth risk beavior surveillance-United States, 1999. State and local YRBSS Cordinators. J Sch Healt 2000;70:271-85
  12. López P, González-Pinto A, Mosquera F, Aldama A, González C, Fernández de Corres B, et al. Estudio de los factores de riesgo de la conducta suicida en pacientes hospitalizados. Análisis de la atención sanitaria. Investigación Comisionada. Vitoria-Gasteiz: Gobierno Vasco, Departamento de Sanidad; 2007. Informe No.: Osteba D-07-02
  13. World report on violence and health. Geneva: WHO; 2002 [citado 18 ene 2010]. Disponible en: http://whqlibdoc.who.int/publications/2002/9241545615_chap7_eng.pdf
  14. Yoshimasu K, Kiyohara C, Miyashita K. Suicidal risk factors and completes suicide: metaanalyses based on psychological studies. Environ Health Prev Med. 2008;13:243-56
  15. Sakinofsky I. Treating Suicidality in Depressive Illness. Part I: Current Controversies. Can J Psychiatry. 2007;52(6S1):71S-84S

 

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